Postulados de la identidad de la ECMH: proceso y resultado final

A finales de 2018, en el contexto de una profunda reflexión acerca del futuro de la Escuela tras nuestros primeros 25 años de existencia, iniciamos el camino que nos llevaría a definir y plantear por escrito cuál es nuestra identidad como organización. Para seguir este proceso nos basamos en el concepto del círculo dorado (golden circle) que Simon Sinek presenta en su libro Start with Why.

La idea central de Sinek es que las organizaciones y los líderes exitosos e inspiradores son aquellos cuya comunicación y acciones siguen la secuencia PORQUÉ [causa, propósito o creencia que justifica la existencia] → CÓMO [procesos para cumplir el porqué] → QUÉ [el resultado tangible, lo que se ve]. Para el autor, la mayor parte de las organizaciones comete el error de partir desde el QUÉ, pues es lo observable, sin tomar en cuenta que los clientes o usuarios son fieles cuando se conectan con el PORQUÉ.

Siguiendo esta idea, nos propusimos descubrir nuestro PORQUÉ, es decir, aquello que nos conecta con nuestros principales usuarios y que debe servir de base para alinear nuestros CÓMO y QUÉ. El principal insumo fuer entrevistas a ex alumnos para que nos contaran cuál fue el mayor aporte de la Escuela a su desarrollo personal y profesional. El proceso se desarrolló de la siguiente manera:Tabla postulados de identidadEl resultado final es un documento que contiene la síntesis del PORQUÉ y los diez postulados que definen la identidad de la ECMH, y que sirven como una guía para lo que hacemos día con día. A continuación, reproducimos íntegramente el documento en cuestión.

 

POSTULADOS DE LA IDENTIDAD DE LA ESCUELA DE COMUNICACIÓN MÓNICA HERRERA

En la Escuela sostenemos que el cambio no es un resultado, sino el eje o corazón de los procesos. Pero, para que el cambio se constituya en el eje del proceso de aprender, se requiere tener muy claro y compartir aquello que no debe cambiar. Eso que debe cuidarse y sostenerse en el tiempo es el conjunto de principios y compromisos que nos caracterizan y diferencian como institución educativa, confiriéndonos nuestra individualidad.

En estos diez postulados se concreta la esencia de lo que somos y nuestra razón de ser: propiciar el descubrimiento del ser creativo, de forma que cada individuo enfrente con determinación los desafíos que se le presenten en el camino a desarrollarse en aquello que le apasiona. Por esta razón, deben ser fácilmente reconocidos por los miembros de nuestra comunidad.

  1. No somos una universidad convencional. Nos consideramos una comunidad en proceso de aprendizaje permanente, en la que convergen las voluntades de educar, aprender e intercambiar experiencias transformadoras, más allá de un momento concreto.
  2. Nos distingue una metodología vivencial y práctica, que replica la realidad. Buscamos vivir el proceso de generar una realidad en vez de simplemente estudiarla y describirla. De esta manera, nos convertimos en sujetos activos que vivimos los procesos de aprendizaje desde el sentir, el pensar, el hacer y el convivir, en un entorno que compatibiliza el trabajo con la diversión y el juego. Todo lo que sucede dentro y fuera de la Escuela es importante y puede generar aprendizajes relevantes. Aunque nuestra metodología se manifiesta, principalmente, en los casos y juegos pedagógicos, también se desarrolla a través de las interacciones cotidianas.
  3. Consideramos que aprender y desaprender son parte de un mismo proceso. Frente a un entorno cambiante, el énfasis está en cuestionar y reinterpretar nuestros mapas de la realidad, nuestras significaciones y explicaciones. Solo si aprendemos y desaprendemos permanentemente podemos transformar la realidad.
  4. Vivir la Escuela es formar parte de un continuum de aprendizaje que va más allá del momento. Es posible que la toma de conciencia de lo aprendido suceda años después del hecho o interacción que lo propició. Algunos de los aprendizajes más valiosos pueden producirse de manera “accidental” mediante hechos no planificados que generan quiebres y desafíos en los actores.
  5. En nuestro estilo de trabajo somos flexibles, salimos de lo convencional, colaboramos en equipo y, principalmente, disfrutamos lo que hacemos. Nuestro trabajo consiste en resolver problemas, en concretar, en hacer, porque lo que habla de lo que somos es lo que hacemos, y no lo que decimos que somos.
  6. Propiciamos la experimentación constante. Aprendemos a partir de hacer y de reflexionar en torno a ese quehacer para enfrentar los retos y resolver los problemas de hoy y de mañana de manera creativa, en un proceso de reflexión y autodescubrimiento permanente. Disfrutamos la incertidumbre y vemos en los desafíos la mayor motivación para desarrollar ideas diferentes.
  7. Un ambiente familiar y acogedor es esencial para que sucedan aprendizajes significativos. En la cotidianidad de la Escuela se entrelazan rituales, historias y creencias comunes que permean en el tiempo, y en los que cada actor aporta lo mejor de sí mismo en beneficio de la comunidad. La cercanía e interacción en un ambiente seguro y diverso son centrales para el proceso de aprendizaje.
  8. Formamos individuos con un criterio propio, capaces de aprender continuamente y desenvolverse en aquello que más les apasiona. Nuestro énfasis no está en preparar personas para funciones tipo, para situaciones estáticas, para un momento de la existencia, para una profesión específica, para un empleo dado, o para absorber un quehacer convencional. Nuestro énfasis está en aprender a aprender de manera autónoma.
  9. Las experiencias vividas en la Escuela favorecen el crecimiento personal, el descubrimiento del yo auténtico y creativo. Lo más valioso que podemos dejar en nuestros estudiantes es que asuman la libertad de ser, que aprendan a perder el miedo a expresar sus ideas, a afrontar los riesgos, a equivocarse, a autoevaluarse, a disfrutar lo inesperado y lo incierto. En síntesis, pensar en forma crítica y libre, y encontrar su propósito personal.
  10. Todo lo anterior es posible porque el eje de lo que hacemos es la comunicación humana. Entendemos la comunicación como la coordinación de acciones para producir resultados efectivos. Comunicarse es aprender a escuchar, no descalificar a alguien por pensar diferente, y ser empático. Es decir, escuchar al otro “desde el otro”, no desde nosotros. En un entorno cambiante, lo que no debe cambiar es lo relacionado con el modo propio de comunicarnos, de conversar, escuchar, compartir y convivir.

Federico Harrison

Director Académico Escuela de Comunicación Mónica Herrera. ECMH alumni

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