Tiempo de propaganda: 6 principios para comprenderla

Inició (no oficialmente, de acuerdo a la ley) la campaña política para las elecciones presidenciales de El Salvador en 2014. O mejor dicho, la maquinaria permanente de propaganda adquiere su forma más instrumental, dirigiendo toda su fuerza al gran objetivo: ganar una elección.

Para muchos (quizás para la mayoría), los periodos de campaña política representan esos meses en los que resulta desagradable ver televisión, leer los periódicos, ingresar a Facebook, etc. Adonde quiera que giremos la mirada, el resultado es el mismo: Política + política + política = saturación + saturación + saturación = desencanto + desencanto + desencanto.

Sin embargo, para quienes nos apasiona el mundo de la comunicación, las campañas políticas debieran adquirir el aspecto y la lógica del salón de clases. Es decir, espacios de aprendizaje: de lo que se debe y no se debe hacer. Es el momento en el que vemos en la práctica todo lo que leímos y discutimos acerca de estrategia, conceptualización, ejecución, creatividad, etc. Independientemente de nuestra inclinación política e ideológica – si es que la tuviéramos – los meses de campaña son el espacio perfecto para poner en práctica nuestra capacidad analítica y de discernimiento. Eso sí, para  analizar y comprender los hechos de la campaña requerimos de un marco teórico y conceptual en que apoyarnos.

Bien sabido es que uno de los principales precursores y ejecutores sistemáticos de propaganda fue el régimen de Adolf Hitler. Tanto así que uno de sus allegados más conocido y recordado hasta la fecha es Joseph Goebbels, su Ministro de Propaganda. Más allá del nefasto legado de los nazis, resulta interesante estudiar a profundidad sus métodos de propaganda, y una buena manera de hacerlo es a través del artículo “Goebbels’ Principles of Propaganda” (disponible aquí) que el Prof. Leonard W. Doob publicara en 1950. Se trata de una síntesis de diecinueve principios de propaganda empleados por los nazis, deducidos a partir de análisis de más seis mil páginas de documentos atribuibles a Goebbels. Sugiero leer el artículo completo, pero detallo aquí seis de los principios que me parecen relevantes para comprender la actual campaña política en El Salvador. Eso sí, no quiero iniciar su exposición sin antes citar textualmente la advertencia que el Prof. Doob hace al presentarlos:

These principles purport to summarize what made Goebbels tick or fail to tick. They may be thought of as his intellectual legacy (…) Whether or when parts of it should be utilized in a democratic society are profound and disturbing problems of a political and ethical nature*.

A continuación los seis principios** que me parecen más relevantes. A pesar de que todos hablan por sí mismos, he agregado una breve ampliación de cada uno, sin embargo, y vuelvo a repetirlo, es importante leer el artículo completo. Entre paréntesis señalo el número a que corresponden en la clasificación de Doob:

(4) La propaganda debe afectar a la política y a la acción del enemigo. Esto, como consecuencia del daño en su moral.

(6) Para ser percibida, la propaganda debe suscitar el interés de la audiencia y debe ser transmitida a través de un medio de comunicación que llame poderosamente la atención.  La mejor forma de propaganda no es necesariamente “propaganda” (es decir, mensajes identificables como tal). Ésta puede tomar la forma de editoriales, noticias o espacios de entretenimiento, por ejemplo.

(7) Solo la credibilidad debe determinar si los materiales de la propaganda han de ser ciertos o falsos. La verdad debe ser utilizada tan frecuente como sea posible; las mentiras son útiles cuando no pueden refutarse.

(11) La propaganda negra debe ser empleada con preferencia a la blanca cuando esta última sea menos creíble o produzca efectos indeseados. Por propaganda “negra” se entienden los materiales cuya fuente es desconocida para la audiencia. Es decir, rumores.

(13) La propaganda debe estar cuidadosamente sincronizada. Para Goebbels, el propagandista debía tener la habilidad de calcular por anticipado los efectos psicológicos de la propaganda. Para ello, el timing era esencial.

(18) La propaganda debe facilitar el desplazamiento de la agresión, especificando los objetivos para el odio. A falta de elementos propios positivos que destacar, Goebbels trasladó la agresividad de su pueblo ante la adversidad hacia un enemigo externo.

Como señalaba el Prof. Doob en la cita arriba expuesta, la implicación ética de la aplicación de algunos de estos principios es profunda, pero esto no significa que no seamos testigos presenciales de la aplicación de todos ellos en las batallas políticas alrededor del mundo. Como comunicadores, debemos estar atentos a todo.

 

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* Podría traducirse de la siguiente manera: “Estos principios pretenden resumir lo que Goebbels señaló o falló en señalar. Pueden considerarse su legado intelectual (…) Si o en qué momento parte de ellos deben ser utilizados en una sociedad democrática, son problemas profundos y perturbadores de naturaleza política y ética”.

** La traducción del enunciado de estos principios la he tomado del M. de Moragas, Sociología de la comunicación de masas, 4° ed. (págs. 122 – 153). Barcelona: Gustavo Gili.  La explicación, es una traducción propia.

Federico Harrison

Rector de la Escuela de Comunicación Mónica Herrera. ECMH alumni

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