¿Pensamiento creativo? ¿Para qué?

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La respuesta es conceptualmente absoluta: para todo.

Aunque pareciera una verdad de Perogrullo, un tanto diferente de una disquisición académica, es real y fehaciente en cada acto que no constituya una repetición, imitación o copia de algo precedente.

 

“Aquellos polvos trajeron estos lodos”

Me explico. Cuando fuimos escolarmente formados en la utilización del pensamiento como actividad de la mente mediante el intelecto, se nos enseñó que  sirve para encontrar la lógica de algo, analizar, deducir y sintetizar –si acaso-, discurrir  y encontrar asociaciones. La actividad mental más apreciada era la memorización ya que constituía la garantía de una repetición exacta, principalmente de cifras, fechas, porcentajes, tablas, números de teléfono y direcciones. Datos numéricos, si no en su totalidad, casi, casi.

No obstante que ha transcurrido muchisísimo tiempo desde mis años escolares de primaria y secundaria; que se han dado varios intentos de cambio en el sistema de educación dictado y reglamentado por el Estado,  percibibles en sucesivas reformas educativas; que se han quitado materias, años de estudio, contenidos; que se han agregado nombres, especialidades y criterios de oferta educativa; todos han sido cambios puramente cosméticos unos, dérmicos algunos otros, ninguno medular. La esencia y la estructura de la educación formativa continúa imbatible, incólume desde el establecimiento del sistema educativo español impuesto durante el coloniaje.

Sí ha habido cambios: han desaparecido la temida regleta y otros castigos físicos inflingidos por el maestro, señor de horca y cuchillo en el feudo del aula, cuyo poder y jurisdicción irrestricta podía castigar hasta con la pena máxima a quien desobedeciera o contrariara su voluntad. Yo conocí a más de uno y realmente causaban terror. Quienes aprendíamos de manera diferente a la uniformidad y teníamos dificultad para memorizar fotostáticamente ¡estábamos condenados! ¡deep fried!

 

El Hombre y sus motivos

Ya en la Universidad, con mis compañeros de Ciencias de la Educación pugnamos por cambios radicales en la esencia de nuestra educación memorística, repetitiva y libresca, totalmente inadecuada para afrontar los retos del Siglo XX y del futuro. Quiero creer que la Reforma de Béneke fue un incomprendido, malogrado y desperdiciado resultado. La virulencia con que fue atacado casi aniquiló su propuesta del Hombre Nuevo como fin de la educación.

No me he alejado del tema. La contextualización, más bien sustrato, podría considerarse como la trama de hechos, realidades y circunstancias que explicarían la ancestral resistencia al pensar no-lógico, al miedo a lo inesperado, a la desagradable ansiedad de no conocer previamente los resultados de una acción y a la dificultad de comprobación que esto conlleva.

La confirmación de una fórmula o un cálculo, la verificación de datos de un libro, la constatación de la lectura de un texto con su repetición oral o escrita, la memorización de conceptos de autoría predeterminada o confirmable, con la consiguiente uniformidad  en las respuesta a evaluar y calificar, constituyen los componentes de la zona de comodidad en que un docente desempeña la dura interacción con jóvenes irreverentes, acomodaticios, haraganes de cuerpo y perezosos de mente, ásperos, contestatarios, opositores por sistema.

 

Los motivos del lobo

Para un docente formado en el sistema de educación memorística, repetitiva y libresca, es demasiado riesgoso aventurarse a lo inesperado, a no conocer previamente resultados, el miedo a abrir una caja de Pandora que contiene quién sabe qué males. Y se decide a enseñar como él ha aprendido… y lo que ha aprendido. Nada más.

A mi juicio, el subdesarrollo económico que continúa signándonos se debe en gran medida al subdesarrollo mental que provoca lo memorístico, repetitivo y libresco. Imitamos, pero nos da miedo aventurarnos a crear. Nos limitamos a realizar la tarea como ha sido solicitada, so pena de ser rechazados, aplazados, censurados, marginados.

 

Diálogo con un estudiante, ya hace algunos años

Yo:                  -Qué buena foto. ¡Y qué manera tan creativa de fotografiar unos simples billetes! ¿Qué nombre le has puesto?

Estudiante:  (orgulloso) ¡Los Bee Gees!

Días después:

Yo:                  -¿Qué tal te fue con tu foto?

Estudiante:  – La cambié y le puse “Colección X”.

Yo:                  -¿Por qué? ¡Estaba mejor la otra!

Estudiante:  -Sí, pero yo quiero pasar la materia y si le presentaba la anterior a (nombre del docente) ¡me aplaza!

Yo:                  -Pero ¿por qué?

Estudiante:  -Porque él no la había pedido así.

 

“Dios los cría y ellos se juntan”

Excéntrico es lo que no está  en el centro. En una persona, quien piensa, actúa y procede fuera de lo “normal”,  y no sigue la uniformidad de “todo el mundo”. La explicación es que somos (inmodestamente me incluyo) mentes libres. Llevamos la contraria, nos atrevemos a correr riesgos, no nos detiene el fracaso, no le tememos al ridículo ni al qué dirán. Somos almas, espíritus y mentes libres.

Dios nos crió… y nos hemos juntado en la Mónica Herrera.

Eso explica que nuestra formación educativa tenga como sello una metodología distintiva que traiga a Siglo XXI los tres círculos concéntricos de la sabiduría (la palabra, el lenguaje iconográfico y las normas y principios éticos).

Es quizá la única manera en que, motivando y provocando la liberación mental de nuestros educandos, podemos hacer germinar las semillas de creatividad que les hará desarrollar una forma diferente de pensar, con visión estratégica y con la predisposición mental de asociar lo que aparentemente no tiene relación, de emplear analogías y comparaciones, siempre en búsqueda de una solución no convencional o previamente supuesta. No de recitar lo que otros han escrito o de repetir lo que otros han hecho.

Creatividad aplicada a la solución de situaciones problemáticas. Pensamiento creativo para todo.

 

Eva Cruz

Docente de la Escuela de Comunicación Mónica Herrera

2 comentarios en “¿Pensamiento creativo? ¿Para qué?

  1. M.Bezza on

    Me encantó leer esto, resume de manera exacta lo que los estudiantes hoy en día necesitamos y QUEREMOS hacer todos los días. Es tan importante el pensamiento creativo no sólo en el diario vivir de la U, sino en nuestra vida cotidiana porque nos amplia todo tipo de oportunidades y nos da la confianza suficiente para “aventarnos” y demostrar de lo que somos capaces. Gracias!

  2. Eva Cruz on

    Gracias por tu comentario. En la medida en que seamos más los que así pensamos, podemos hacer que los cambios se aceleren.

    Porque la mayoría de instituciones educativas y muchos docentes siguen con el esquema memorístico, repetitivo y libresco, los que pensamos y trabajamos fuera de la caja tenemos que ser más para ejercer alguna presión hacia el cambio.

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